Amaneció un día precioso y, como siempre al amanecer, dí las gracias por lo que Dios a diario me concede, que es mucho. Hay un dicho que me enseñó una amiga norteamericana: Contar o tener en cuenta mis bendiciones ("I count my blessings"). Y eso es lo que hago cuando me siento inundada por el "bajón", que a su vez, me retrotrae a los momentos felices vividos aunque después, despierte y me encuentre con los que no deseo volver a revivir. El equilibrio, la armonía y el bienestar de los míos es muy importante para mi propio bienestar y, cuando eso desaparece, me afecta tanto que, para contrarestarlo, necesito respirar, soñar, meditar. No me ahogaré en ese pequeño río porque los árboles de sus orillas me tienden sus ramas para salir a flote, y las montañas que lo circundan me ofrecen su inevitable ascenso a la cima.
El Viejo Roble y el Bosque de las Hayas.
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"Nunca llegué a pensar cuando en la intimidad de mi habitación empecé a
escribir "El Viejo Roble", que ese claro del bosque que mi imaginación
había cread...
Japón.
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Toca.
La melodía del no ser.
Nueve cumbres se derrumban.
Ocho océanos se secan.
Zosán Junku.
Mis queridos compañeros y amigos:
El Tintero de China no pued...